Coruña vista aerea

20 dic. 2009

Sin título

Aun me queda la miel de tus ojos
pegada a mi frente con clavos de oro
aun guarda mi pecho el tesoro
que dejó tu lengua venida de lejos.

Aún saboreo la singular frescura
de tu vientre sensual en movimiento,
fue la dulce quietud de tu figura,
la que hizo eterno aquel momento.

Y llegué a tus versos como nunca
buscando en sus rimas tus afectos
aquella poesía que quedó trunca
hoy ya dejó de ser sólo un proyecto.

Porque se juntaron carne y verso
para hacer placentero nuestro nido,
mis dedos jugando entre tu pelo terso,
tus senos recitando el poema prohibido.

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Creado por Joan Castillo, compañero de letras en G.B.

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